Ayer, un futbolista del Barcelona fichó por un equipo holandés. A muchos (de los pocos que me leen) les dará igual y el resto ya lo sabrán. Entonces, ¿a que viene este texto? Pues simplemente me apetecía escribir sobre Oleguer Presas, un jugador de fútbol diferente. Un hombre que ha sido despreciado por demasiada gente; que ha sido tratado, por lo menos, injustamente.
Día tras día oigo los lamentos de muchos (aficionados al fútbol incluidos) acerca de que unos tíos que corren detrás de un balón cobren auténticas millonadas. Totalmente de acuerdo. En su mayoría, son individuos totalmente despreocupados por el mundo que les rodea, únicamente centrados en sus estrafalarios caprichos de niño rico y en cómo gastarse sus inmensas fortunas. Por no nombrar la apología de la incultura que, de vez en cuando, hay que aguantar de alguno de ellos.
Pero he aquí que, sorprendentemente, aparece uno diferente. Se trata de un muchacho de Sabadell, licenciado en económicas; que vive en un piso de 80 metros cuadrados; que conduce un coche sencillo y que usa frecuentemente el transporte público para ir a entrenar. Se autodefine de izquierdas y ha mostrado reiteradamente su compromiso con diferentes causas, como la oposición a la guerra de Irak, la condonación de la deuda externa a los países del Tercer Mundo o el rechazo al capitalismo global. Se le ha visto en numerosas manifestaciones de esta índole; pero también en otras de carácter más local, como en algunas de repulsa a los neonazis de Sabadell. No ha dudado en exponer públicamente sus reflexiones sociales y políticas a través de algunos medios de comunicación alternativos. Además, dona el 80% de su sueldo a diferentes organizaciones.
Un hombre con principios, algo que escasea tanto en nuestra sociedad y más aún entre los deportistas de élite.
Y, sin embargo, es uno de los futbolistas más odiados del Estado, silbado como ninguno en la mayoría de los estadios españoles. No sé muy bien porqué. Supongo que tendrá bastante que ver con la criminalización feroz que se lleva a cabo contra todo el aquel que, en este país, se pronuncia contra el orden establecido; eso y la facilidad con la que nuestras cabezas (no) pensantes asimilan los razonamientos más simplistas e infundados. Que Oleguer defiende la oficialidad de las selecciones catalanas y deja entrever que no jugaría con la española: se trata de un tipo peligroso que nos odia a todos. Que Oleguer escribe un artículo de opinión criticando a la justicia española (en el que, por cierto, decía verdades como puños): Oleguer es un etarra. Conozco a muy pocas personas que hayan leído dicho artículo, pero he oído a muchísimas insultar a su autor por escribirlo.
En fin, que me apetecía brindar mi pequeño homenaje a este tipo ahora que se marcha; uno de los pocos futbolistas que todo el mundo debería respetar como persona.
Etiquetas: Ajax, Barcelona, Criminalización, Oleguer

Agosto 1, 2008 a las 10:18 pm |
Hola! Q tal? Vengo a dar un paseo, por ver q se cuece..Besitos desde Polonia!